Es habitual empezar con una hoja de cálculo: nombre, equipo, posición, alguna nota. Funciona los primeros meses. Deja de funcionar en cuanto hay más de un ojeador metiendo datos o más de cien jugadores en seguimiento.
El problema real no es el volumen, es la consistencia
Cuando cada persona anota los datos a su manera, comparar jugadores entre sí deja de ser fiable. El primer paso para escalar no es cambiar de herramienta, es acordar qué campos son obligatorios y con qué criterio se rellenan.
Qué información conviene tener siempre actualizada
Posición y demarcación específica, categoría y competición actual, evolución de equipo (para detectar fichajes recientes o salidas), y un campo de notas cualitativas fechado, no solo un número de valoración.
Cuándo tiene sentido dejar la hoja de cálculo
Cuando el cuello de botella deja de ser "cuántos jugadores seguimos" y pasa a ser "cuánto tardamos en encontrar y comparar a los que ya seguimos". Ahí es donde una herramienta especializada empieza a ahorrar más tiempo del que cuesta migrar.
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